Desde hace varios años, la educación ha dado una vuelta a corrientes pedagógicas que resultan novedosas para muchos, una de dichas corrientes, quizá una de las que mayor impacto ha tenido, proviene de las Escuelas Reggio Emilia.

Con el apoyo de educadores de mente abierta y gracias al impulso de Loris Malaguzzi, la guía pedagógica, orientadora y animadora de la experiencia hasta 1994. La Ideología Educativa Reggiana ha logrado capturar la atención con una propuesta fascinante. Ella incluye una reforma en las estructuras de las organizaciones educativas y el rol de los padres de familia y demás miembros de la sociedad para llegar a la construcción de la Sociedad Educadora.

 

En síntesis, nuestra escuela basada en dicha ideología funciona sobre los siguientes principios:

  • Importancia de las relaciones humanas: el punto fundamental a trabajar en este sentido social, son los términos de comunidad y cooperación. Fortalecer en la Institución los diferentes roles por los cuales los niños y los adultos se complementen, en lugar de mantener la verticalidad tradicional de otras escuelas.
  • La teoría de los cien lenguajes de los niños: quizá como adultos reconozcamos el lenguaje verbal y gestual como un medio de comunicación, pero ¿es la única manera que tienen los niños de hacerlo? Las escuelas debemos reconocer, valorar y utilizar los diversos códigos que poseen los infantes debido a su posibilidad de concebir una pluralidad de alternativas, que quizá ya como adultos nuestra forma de expresión sea más limitada.
  • La práctica de la escucha: los docentes de la Institución trabajamos diariamente para vencer la relación vertical tradicional con el niño, siendo esta la única manera de poder realmente detenerse a escuchar lo que dice el otro, tanto mediante la palabra como a través de sus acciones.
  • La valoración de la diversidad y la complejidad: Trabajamos para un grupo heterogéneo, esa debe ser nuestra realidad, ya que cada niño es un ser único e individual, con características, intereses y necesidades distintas.
  • La participación de las familias y de la sociedad: como educadores sabemos que nuestra labor no termina con los horarios de clase; los padres de familia y demás miembros deben asumir un rol fundamental en la educación de sus hijos. Somos una Institución abierta a los padres, donde deseamos y necesitamos que estén presentes en las diferentes etapas de sus hijos y como educadores también a disposición de cada una de sus individualidades y demandas.
  • La escuela colaborativa y comunitaria: Nuestra escuela (alumnos, familias, maestros y personal) está ideada como una organización colaborativa, por lo tanto todos colaboran en el desarrollo de la vida escolar.
  • La formación de los educadores: hoy más que nunca creemos fundamental la formación permanente  de todos nuestros docentes, por eso no se habla de “capacitación”  o “preparación”, ya que para formar parte de esta ideología se requiere una transformación en la visión de la educación.
  • La presencia del taller: El arte es un aspecto fundamental en nuestra escuela, y no solo hablamos de Educación Artística, sino de la estética y de la investigación visual.
  • La documentación del desarrollo del niño: El sistema evaluativo no debe seguir designándose a través de aprobado y desaprobado, sin ser conscientes de la historia del niño, su evolución y su trayectoria. Ya que quizá un niño puede no lograr en términos cuantitativos un resultado, pero sus avances pueden ser mucho más significativos, si vemos el progreso que ha desarrollado. Como institución vemos al niño en su totalidad y comprendemos que cada persona tiene sus tiempos y deben ser respetados y sobre todo alentados a seguir avanzando.
  • El redescubrimiento de la creatividad: Desarrollar la creatividad en los niños es tarea fundamental de todos los docentes y está en nuestras prácticas formar niños creativos, con ansias de aprender y descubrir.
  • La calidad del espacio y el ambiente: El aprendizaje parte desde el ambiente, un ambiente que lo invite a conocer a descubrir, amueblar, distribuir, utilizar elementos que faciliten el aprendizaje no sólo porque sienten bien, sino porque encuentran útiles los objetos que se encuentran en su salón.

 

Como Institución estamos convencidos de estos principios para lograr el pleno desarrollo del niño.

Los vínculos afectivos estables conceden a los niños la seguridad indispensable para desarrollar su autoestima, base fundamental para formación de un adulto autónomo.